IN TENEBRIS, LIBERTAS
2026.10.06
El lunes 5 de octubre, en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, pasaron dos cosas que conviene leer juntas. Federico Sturzenegger anunció un proyecto de ley para desregular el mercado de capitales. Un rato después, el presidente de la Comisión Nacional de Valores, Roberto Silva, defendió la norma que cerró la vía legal que usaban muchas empresas para no pagar el impuesto al cheque.
Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo. Una amplía lo que podés hacer con lo tuyo. La otra te recuerda que, para moverlo, tenés que pasar por la caja.
El acto fue la apertura de la Semana Mundial del Inversor, y la CNV lo contó en su comunicado oficial. Ahí el ministro de Desregulación dijo que el proyecto que van a mandar al Congreso es «el broche de oro de este proceso de transformación y desregulación, que genera mayor libertad».
El detalle lo dieron La Nación y Ámbito. Según esas crónicas, el proyecto toca cosas bien concretas:
Según La Nación, la idea es que las partes puedan «hacer guarda contra lo que quieran». Es la idea correcta. El que pone el bien y el que presta la plata saben mejor que cualquier funcionario qué vale como garantía.
Pensalo con un caso cercano. El ministro habló de un productor que pide crédito contra la soja que todavía no levantó. En Mendoza, pensá en el contratista de viña con la uva de la próxima vendimia. Que hoy eso dependa de una lista de bienes habilitados por ley dice mucho de cuánto se metió el estado en contratos que solo les importan a dos personas.
Ahora la otra mitad. El 15 de septiembre la CNV publicó en el Boletín Oficial la Resolución General 1166/2026. Desde ese día, los agentes de Bolsa solo pueden recibir y devolver fondos de sus clientes por transferencia, desde y hacia una cuenta bancaria o una CVU a nombre del mismo cliente. El cheque, de papel o electrónico, quedó afuera como forma de fondear la cuenta comitente.
¿Por qué importa? Porque, como explicó iProfesional, fondear con cheques era la forma legal de no pagar el impuesto a los débitos y créditos bancarios: 0,6% cuando la plata entra y 0,6% cuando sale. La recaudación de ese impuesto venía cayendo, y la CNV cerró el camino.
En los considerandos de la resolución no aparece la palabra «impuesto». Se habla de prevención del lavado, de «conductas disvaliosas» y de evitar el rechazo de cheques. Pero en el acto del lunes Silva fue directo: «En el caso del impuesto al cheque, no se puede eludir el sistema de pagos salteando la cuenta bancaria». Y agregó, según Ámbito: «La CNV no crea impuestos, no tiene la capacidad de subirlos ni de bajarlos, los impuestos los crea el Congreso».
En lo formal tiene razón. La alícuota no cambió y no se tocó ninguna ley. Pero si una resolución cierra la puerta legal por la que no pagabas, en tu bolsillo es lo mismo que una suba. El movimiento que antes no pagaba ahora paga. Que la firma sea de la CNV y no del Congreso no le cambia nada a la pyme que usaba sus cheques para no tener la plata quieta.
Desde el mercado lo dijeron con números. Si una colocación de corto plazo rinde menos que el 1,2% que se lleva el impuesto, deja de tener sentido. Y en algunos casos, al pasar por la cuenta bancaria, también salta el SIRCREB, la retención de Ingresos Brutos sobre lo que se acredita en el banco.
Hay una palabra que se repite y conviene no comprar: «eludir». Eludir es usar la ley tal como está escrita para pagar menos. No es evadir y no es robar. La exención existía, la escribió el propio estado y la gente la usó.
Silva también dijo que la licencia de agente «no es para eludir o evadir controles ni para hacer rulos». El rulo lo arma el que diseña un impuesto que cobra por cada movimiento bancario y después se sorprende de que la gente busque no mover su dinero por el banco.
Según iProfesional, desde el Gobierno sostienen que el objetivo es eliminar el impuesto al cheque, pero que mientras exista hay que cobrarlo. Y la herramienta elegida para cobrarlo es la trazabilidad obligatoria: todo lo que entra al mercado tiene que salir de una cuenta bancaria con tu CUIT. Eso no es solo recaudación. Es un registro más de lo que hacés con lo que es tuyo.
No hace falta elegir entre aplaudir y criticar. La reforma de garantías, si sale como la contaron, es de lo mejor que se anunció en el área en mucho tiempo: saca permisos, saca monopolios y devuelve contratos al Código Civil. Merece apoyo, y también lectura atenta de la letra chica cuando llegue al Congreso, porque todavía no hay texto público.
Lo que no conviene es mirar solo esa mitad. La libertad de firmar el contrato que quieras vale poco si cada paso de tu dinero tiene que atravesar un peaje con nombre y CUIT. Según Ámbito, Sturzenegger estimó en unos 300.000 millones de dólares el ahorro argentino en el exterior. Es difícil que esa plata vuelva por un buen régimen de prendas si sabe que, al entrar, la esperan el impuesto al cheque, el SIRCREB y una cuenta bancaria que lo anota todo.
Desregular el contrato está bien. Falta desregular el camino de la plata.