IN TENEBRIS, LIBERTAS
2026.10.11
Si tenés un almacén en Salvador Mazza y tu cliente cruza desde Bolivia, desde ayer no decide él cuánto te compra. Decide ARCA: 150 dólares por día, y en bolsas de menos de diez kilos.
El viernes 9 de octubre salió en el Boletín Oficial la Resolución General 5910/2026, firmada por el director ejecutivo de ARCA, Andrés Vázquez. Modifica una resolución de la vieja Administración Nacional de Aduanas de 1986 sobre el tráfico vecinal fronterizo, el régimen que deja a los pobladores de la frontera llevarse mercadería para su consumo. Rige desde el sábado 10.
Leí el texto. Son dos cambios:
Según Contadores en Red, el monto de 150 dólares ya existía, pero sin decir por día ni por persona. Lo nuevo es el cupo diario, los granos y el límite de diez kilos.
El motivo está en los considerandos: reducir el «fraccionamiento», la «reiteración sistemática de operaciones» y los «desvíos hacia circuitos comerciales no autorizados».
Fijate en la última palabra. El problema no es que alguien robe, estafe o venda algo peligroso. El problema es que vende sin autorización.
El Tribuno recorrió la reacción en Aguas Blancas y Salvador Mazza, dos pueblos salteños que viven en buena parte de vender a Bolivia. La harina y el azúcar en bolsas grandes quedaron afuera. La presidenta de la Cámara de Comercio de Salvador Mazza, Norma Gareca, lo explicó en otra nota de hoy: «Nosotros podemos hacer llegar mercadería acá y no puede salir a Bolivia. Entonces, este es un cuello de botella».
Y agregó la frase que resume todo: «No es que nosotros estamos en Salta capital o en Córdoba, donde tenemos una amplitud de clientes o demandantes de mercadería. Esto es Bolivia o Bolivia».
Desde Orán, el presidente de la Cámara de Comercio, Luis Curá, dijo lo que cualquiera con un local entiende: «El comerciante argentino que factura, paga impuestos y genera empleo necesita reglas claras y alternativas accesibles para vender legalmente».
El comerciante del que habla Curá compró la mercadería en blanco, la pagó con IVA, la vende en un local habilitado y la factura. Ahora tiene un cliente que puede gastar 150 dólares por día y no puede llevarse una bolsa grande de harina. Según Gareca, hay mercadería comprada antes de la resolución que tarda entre 10 y 15 días en llegar. La Cámara va a pedir el martes, después del feriado, 30 días de transición.
El diputado salteño de La Libertad Avanza Julio Moreno defendió la medida: «No nos olvidemos de que pasaban camiones enteros, se fraccionaba la mercadería y se mandaba, obviamente, en un claro contrabando». Y también: «Se mandan 200 camiones con soja, maíz y eso perjudica la economía de muchos, en beneficio de algunos».
Si pasaban 200 camiones, eso es un problema de control de camiones. La aduana, Gendarmería y los pasos habilitados están para eso. Lo que no se entiende es por qué la respuesta a un camión que nadie paró es ponerle cupo al cliente del almacén.
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, señaló el agujero práctico. Aceptó lo de los bidones, pero dijo que nada impide que alguien cruce en su auto, llene el tanque y vuelva a Bolivia, las veces que quiera. Y advirtió que, si no se controlan los pasos clandestinos, parte de las operaciones se va a ir a circuitos ilegales.
Ahí está la trampa de siempre. Cada traba al que vende en regla es un regalo al que vende por el costado.
Moreno cerró con que la medida «no perjudica el comercio legal argentino». Las dos cámaras de comercio de la zona, las que venden en regla, advierten que sí puede perjudicarlo.
Gareca marcó la contradicción mejor que nadie: la resolución no cierra con los lineamientos nacionales que promueven el libre comercio y la circulación. Exportar es bueno, y lo que acuerdan dos personas no es asunto del estado. Un boliviano que cruza a comprar harina argentina es exactamente eso: una exportación chiquita, voluntaria y pagada.
La resolución no distingue frontera. Hoy el ruido viene de Salta, pero la regla es la misma para cualquier pueblo que viva de venderle al vecino.
Si alguien contrabandea, el Código Aduanero tiene un título entero sobre delitos aduaneros. Lo que hizo ARCA es otra cosa: decidió cuánto puede comprar por día una persona que no hizo nada, y cuánto puede vender un comercio que cumple con todo.
Eso no es ordenar la frontera. Es racionar al que paga.