Contrafáctico: Argentina bajo una presidencia de Massa
Este es un ejercicio contrafáctico, y conviene decir para qué sirve. No es una profecía ni una caricatura: es una proyección de consecuencias plausibles a partir de las políticas y tendencias asociadas a la gestión de Sergio Massa —intervención estatal, ausencia de ajuste fiscal, controles de precios—. El tono es deliberadamente sombrío porque el propósito es subrayar la gravedad de lo que estaba en juego, no inventar un escenario imposible. Conviene aclararlo, porque en economía la diferencia entre una profecía catastrófica y un pronóstico prudente suele ser, nada más, que la segunda ya ocurrió.
El punto de partida es el de fines de 2023: déficit fiscal insostenible, inflación descontrolada y un sistema cambiario distorsionado. Con un enfoque gradualista que evita la devaluación pero no hace el ajuste, la inflación se desborda y supera con holgura el 200% anual; la base monetaria se multiplica y el poder adquisitivo se hunde. La pobreza trepa a niveles inéditos mientras el Estado, ahogado en deuda, sube impuestos para cubrir el gasto. La deuda con importadores —unos 42.000 millones de dólares en 2023— se agrava, y el crédito internacional se vuelve una quimera. El cepo y los controles de precios se intensifican, la Ley de Góndolas perpetúa la manipulación y las trabas a las importaciones consolidan el desabastecimiento y el empobrecimiento.
En lo social, los piquetes se multiplican y la retórica del diálogo no contiene el descontento. Las jubilaciones, ya devaluadas, siguen su caída libre, y el Fondo de Garantía de la ANSES no recibe alivio. El empleo público crece en lugar de reducirse, sumando presión fiscal. La Ley de Alquileres permanece vigente y mantiene la vivienda como problema crítico; las universidades públicas, ya desfinanciadas, se deterioran más. En el plano cultural, la política de género con sesgo punitivista se fortalece, el organismo censor de turno aprieta sobre la libertad de expresión en nombre del lenguaje inclusivo, y la pauta oficial sigue operando como mecanismo de alineamiento de medios.
En lo político, los privilegios de la casta se mantienen intactos. Dados los vínculos con el kirchnerismo, es plausible que se buscaran soluciones favorables para las causas judiciales de Cristina Kirchner, incluso un indulto. Los fondos fiduciarios opacos no se cierran, perpetuando el gasto discrecional sin rendición de cuentas. En seguridad, Rosario sigue como foco de narcotráfico y violencia. Y en el frente externo, mayores tensiones comerciales agravan la crisis interna.
El ejercicio sugiere un sendero marcadamente distinto: en vez de estabilización inicial, una crisis más aguda, con inflación descontrolada, pobreza sin precedentes, empleo público en alza, jubilaciones miserables, más impuestos, controles asfixiantes y un sistema previsional al borde del colapso, acompañado de mayor opacidad y menos contundencia frente al crimen organizado. No es ficción: es lo que las tendencias hacían esperar. Sirve para recordar qué visiones de país se disputaron en 2023, y qué consecuencias traía cada una.