Documento. Transcripción íntegra de la conferencia pronunciada por Andreas Antonopoulos en Seattle el 10 de noviembre de 2018. Archivada sin retoques. Traducción al español de los subtítulos originales en inglés. Fuente: canal oficial de Andreas Antonopoulos en YouTube.
¿Cómo se llama cuando un conjunto de compañías se confabulan para definir precios, arreglar los mercados, cerrar la competencia, capturar a los reguladores y sobornar a los políticos?
Le llamamos un “cartel”, ¿verdad? Como al cartel del petróleo. ¿Escucharon ese término antes: cartel? ¿Quién de aquí ha escuchado el término “cartel bancario”?
Oh… no escuchamos ese término. No hablamos del cartel bancario. No hablamos del cartel de la información. ¿Verdad?
¿Cuántos de ustedes aquí, en Seattle, trabajan para uno de los carteles de la información?
Aha… Una gran sonrisa en la caja…
Los carteles son más insidiosos cuando no hablamos de ellos, cuando se ocultan en las sombras, pero a simple vista. El sistema bancario: pagos, financiación, son el cartel más grande del mundo y nadie los llama un cartel, porque son el cartel más grande del mundo y entonces son los dueños de los medios: periódicos, canales, políticos y leyes. Y eso les facilita mucho salir impunes de sus crímenes. De hecho, megacrímenes.
Justo después de la crisis de 2008, en vez de encarcelar a algunos banqueros, lo que ocurrió fue que armaron una capa adicional de crimen mediante una serie de ejecuciones hipotecarias fraudulentas: robo-firma. ¿Recuerdan esa crisis? Una de las compañías líder en ese espacio, la mayor robo-firmante de todas, estaba dirigida por un tipo llamado Steven Mnuchin. ¿Alguien sabe qué hace ese tipo hoy? Es el Secretario de Tesorería.
Y… aparentemente puede hacer ese trabajo sin tener que realizarlo desde una celda. Él hizo un trato: no tenía que reconocer ningún delito y rápidamente obtuvo un cómodo puesto en el que ahora tiene el nivel de protección supremo, que es la inmunidad calificada. Y así es como funcionan los carteles.
Porque primero capturan al mercado, luego capturan al regulador. El cual, por supuesto, siempre se trata de “protección al consumidor”. Y el regulador está ahí para evitar que cosas malas sucedan como, por ejemplo, lavado de dinero, si no tienes una licencia bancaria. Si no tienes una licencia bancaria, ¡nada de lavado de dinero para ti! Pero si sí tienes una licencia bancaria, bueno, debemos proteger al sistema. Así que, habrá una multa. Usualmente la multa será menor que lo que has ganado lavando dinero y te saldrás con la tuya, ¿verdad?
Y, por supuesto, no queremos ver ningún financiamiento a terroristas. Excepto por el que hacemos a través del Departamento de Estado, la CIA o los bancos, en cuyos casos, esos son buena gente.
Así que tenemos a los reguladores y están capturados. Y lo que ese tipo de situación hace es alentar los comportamientos que son fundamentalmente parasitarios. Entonces cuando el capitalismo falla de esta forma en particular, cuando terminas con un capitalismo completamente clientelista, también conocido como “cleptocracia” —cleptocracia viene de las palabras griegas “clepto”, que significa “ladrón” y “cratos”, que significa “autoridad”. Entonces los ladrones están en el poder. Literalmente eso es “cleptocracia”.
Y lo que pasa cuando tienes una cleptocracia es que los comportamientos más parasitarios son recompensados. Entonces, no se trata realmente de competir. Cuando manejas negocios en esa escala, no se trata de competir. De lo que se trata en realidad, es encontrar la tubería más grande de dinero, el flujo más grande de dinero en la economía, acaparar esa tubería, clavarle una pajita y chupar tanto dinero como se pueda. Para que puedas instalarte como una sanguijuela parasitaria en el flujo del dinero. Lo cual describe bastante bien al sistema completo bancario, financiero y de pagos.
La idea es: encuentras un trabajo que requiera de un intermediario. Y la razón por la que requiere de un intermediario es porque te aseguraste de comprar algunos abogados y congresistas para que escriban una ley que haga del intermediario un requerimiento. Específicamente tú. Y luego, clavas una pajita en ese flujo de dinero y comienzas a extraer rentas. Se denomina “Búsqueda de rentas”. Entonces tomas, digamos, un 0.5% aquí, otro 0.5% allí.
Tenemos esta maravilla llamada “Banca de reserva fraccionaria” que si intentas explicársela a alguien de cinco años, probablemente te enfrente diciendo: “Espera, eso suena a fraude.” Y tendrían razón. Pero claro, hay una gran diferencia entre un fraude y algo que es legal. Y eso depende de cuáles políticos puedas comprar para asegurarte de que lo legalicen.
Entonces, tenemos a estas compañías parasitarias que se sientan sobre los flujos de dinero y extraen renta. Crean este comportamiento de “Búsqueda de rentas” y al hacerlo, están destruyendo la competencia. Se aseguran de que nadie pueda competir. Y lo hacen comprando a los competidores, demandando a los competidores, o, incluso mejor, asegurándose de que los competidores no puedan adecuarse a las regulaciones, comprando a los reguladores para mantener a los competidores a raya. Y haciendo eso, construyen un cartel. Luego se aseguran de que nadie le llame un cartel. En cambio le llamamos “un brillante ejemplo del capitalismo de mercado”.
Y… el resultado final de esto sería espantoso en sí mismo, ¿verdad? Quiero decir, obviamente este no es un buen modelo con el que manejar una economía. No es un modelo competitivo con el que manejar una economía. Pero ¿a quién hace daño realmente? ¿Realmente importa si un grupo de personas se vuelve obscenamente rico sin tener que competir con otros? ¿Realmente importa?
Bueno, para la mayoría de la gente, en una próspera economía semifuncional no importa. Y esa es la magia, porque hasta que el dinero se rompa, parte del beneficio de la libertad, lo “premium” de la libertad, es la posibilidad de que no nos importe un carajo cómo funciona todo eso. No necesitan preocuparse por esos detalles, viven en un país “libre”. Son libres de, en cambio, prestarle atención al fútbol del domingo, disfrutar la vida y comer otro hot dog.
Pero cuando el dinero deja de funcionar, de repente todo empieza a romperse de nuevo y tienen que empezar a aprender nuevo vocabulario. Y de repente, en algún punto a fines de 2008, todos tuvimos que empezar a aprender nuevo vocabulario.
—Abuela… ¿qué es una “Permuta de incumplimiento crediticio”?
—No lo sé… preguntémosle al tío Juan, que tiene un título en Finanzas.
Él tampoco lo sabe. La mitad de la gente en el negocio no sabía lo que era una Permuta de incumplimiento crediticio, ni cómo funcionaba, ni lo que ocultaba. Y de repente, todos necesitan saber lo que es una Permuta de incumplimiento crediticio, porque aparentemente masicó un gran agujero en el medio de la economía.
Cuando el dinero deja de funcionar, todo deja de funcionar y te encuentras en un curso acelerado para aprender de quién fue la culpa.
Y hay dos historias alternativas: en una de estas historias, hubo algunos tropezones, pasaron cosas, algunas personas cometieron errores. Unos errores graves, pero ya sabes, son sólo personas intentando hacer su trabajo. Y al final fue mayormente la culpa de los avaros propietarios de casas que no leyeron la letra chica cuidadosamente como para darse cuenta que estaban comprando a tasas de interés infladas y tuvieron el atrevimiento de querer poseer un hogar. Entonces, por culpa de estas personas codiciosas el mercado inmobiliario sufrió un “pequeño fallo” y ¡Pero no se preocupen! Porque ya saben, a esos irresponsables se les quitaron las casas, los bancos recibieron algunas inyecciones de dinero de las que no queremos hablar demasiado, ¡pero todo se arregló! Aprobamos unas leyes y no volverá a suceder. En serio, fue sólo un lapsus. Y en los siguientes diez años reconstruimos todo y todos están felices y ahora tenemos una floreciente economía que funciona muy bien.
Esa es la historia número uno.
La historia número dos, que probablemente les resultará familiar a quienes sean más de clase media, es: Nos robaron todo, exprimieron la economía completa, tuvieron una orgía de fraude en la que sabían exactamente lo que estaban haciendo, porque hay montañas y montañas y montañas de evidencia que hasta el abogado RICO (Ley de Chantaje Civil, Influencia y Organizaciones Corruptas en EEUU) menos competente podría utilizar para aclarar todo el asunto y enviar a quinientas personas a la cárcel durante veinticinco años. Y todo eso fue ignorado porque teníamos que salvar al sistema o de lo contrario el sistema nos aplastaría a todos.
Así que tiramos más de diez billones de dólares en una orgía de Expansión cuantitativa para los bancos, que no usaron para estimular ninguna parte de la economía, sino que, en cambio, inflaron otra gran burbuja inmobiliaria, otra gran burbuja en el mercado de valores, otra gran burbuja en bonos, en préstamos a estudiantes, en créditos subprime, en cada parte de la economía. Mientras, al mismo tiempo, se aseguraron de que afuera la policía moliese a palos a cualquiera que se atreviera a salir a protestar como parte del movimiento Occupy Wall Street.
Y eso no funcionó. Entonces convirtieron la protesta en un delito y en esa orgía criminal no sólo dañaron la economía, violaron el imperio de la ley en este país y destruyeron el sistema judicial para poder salir impunes.
Y se completa el ciclo hoy, diez años después y ¿dónde estamos? Diez billones de dólares de deuda. Diez burbujas gigantes más. Y volverá a ocurrir, porque un sistema como ese es frágil. Porque un sistema como ese está corrompido. Y no sólo está corrompido, sino además diseñado de una manera en la que recompensa y alienta ese tipo de comportamiento.
En un sistema de incentivos, si cuando cometes un crimen la pena es menor que la ganancia obtenida cometiendo el crimen, eso es inmunidad legal. Eso es una muy muy fuerte señal en un sistema capitalista, que dice: “Hazlo de nuevo, sólo que esta vez apalanca más, probablemente podamos sacarle jugo unos diez años más.”
Ahora, muchas soluciones están siendo propuestas para esto, porque el problema al destruir las instituciones de una sociedad es que mucha gente que resulta funcionalmente destruida, cuyas vidas son destruidas, se enfurece y esa furia es desviada engañosamente. Como dice el viejo dicho: el tipo realmente rico tiene noventa y nueve galletas. El de clase media tiene sólo una. Y el rico dice: “Cuidado, aquel moreno quiere robarte tu galleta.” Y ese es el truco más viejo del juego.
Les daré un simple dato: una de las casas robadas por la firma robo-firmante de Steven Mnuchin pertenecía al tipo, que no lo nombraré porque no merecen ser nombrados, que envió diecisiete bombas a congresistas demócratas hace sólo unas pocas semanas. Ese tipo fue robo-acabado por Steven Mnuchin y decidió apuntar su ira contra inmigrantes, gays y demócratas por qué sé yo qué. Pero, el punto es que cuando tienes ese tipo de destrucción en una sociedad, cuando destruyes las instituciones y el imperio de la ley y creas ira entre la gente, no saben a quién acudir. Y lo que obtienes es violencia, extremismo, fanatismo, odio y un deseo desesperado por encontrar alguien a quien culpar. Y claro que no puedes culpar a aquellos tipos, porque tienen muros muy altos y muy buena seguridad. Y la guillotina está fuera de moda.
Entonces, ¿qué haces? ¿Protestar? Bueno eso termina en una orgía de violencia por una policía militarizada que está haciendo exactamente lo que la policía siempre ha hecho. ¿Occupy? Eso se intentó y de nuevo, orgía de violencia. ¿Apatía? Muchos jóvenes votantes intentaron la apatía, del estilo: “No me importa un carajo, los viejos la cagaron. Yo sólo me voy a jugar mi juego e ignorar todo esto.” Eso no funciona muy bien. Intentar volverse parte de la clase parasitaria, trepando de alguna manera para escapar de la clase media. Pues, el problema es que hay una marea de mierda viniendo detrás tuyo y se mueve más rápido que tú. De hecho, la clase media está deslizándose hacia atrás tan rápido que mientras estás intentando trepar, en realidad te estás cayendo.
¿Cómo solucionamos este problema? Lo primero que debemos hacer es identificar por qué esto sigue ocurriendo y, en mi opinión, mirando esto desde una perspectiva tecnológica, creo que es un problema de arquitectura. Y la arquitectura, que es el núcleo de este problema, es una arquitectura de jerarquía y centralización.
La centralización es responsable de esto. El comportamiento parasitario es recompensado porque hay gigantes flujos de dinero centralizados que alguien puede ir e intervenir. Porque hemos tomado el modelo tradicional de comercio, en donde visitas a tu carnicero local e interactúas con él, tú obtienes algo y das algo a cambio y comercias con la gente a tu alrededor en tu comunidad. Un sistema de comercio “par-a-par” (peer-to-peer), si gustan, y lo hemos convertido en un sistema que yo llamo un sistema “par-a-corporación-a-corporación-a-corporación-a-corporación-a-par”.
Donde cuando le pago a mi carnicero, VISA, Chase y tres otros bancos se involucran. Y todos clavan su pajita en ese flujo, entonces para cuando el dinero llega a mi carnicero, mucho menos dinero ha llegado en su lugar. Quiero decir, ¿cómo puedes hacer que un sistema como ese funcione? Es absurdo. Tienes que crear un sentido de apatía, combinado con la extrema conveniencia de acercar un pedazo de plástico y al mismo tiempo crear algún tipo de nube oscura sobre el dinero en efectivo. ¡Terroristas! Y pretender que el dinero en efectivo es algo de lo que deberíamos deshacernos porque la gente podría utilizarlo para evadir impuestos. Por supuesto que la gente que evade impuestos utiliza corporaciones y abogados muy caros para hacerlo y salirse con la suya. Pero ¡el carnicero! El carnicero podría evadir algunos impuestos si usamos efectivo, así que erradicaremos el efectivo.
Esa jerarquía no sólo es venenosa para el sistema de comercio que tenemos, no es solamente nuestro sistema bancario el que se vuelve un refugio para los parásitos, porque la arquitectura misma concentra el poder y crea un sistema de recompensas para el comportamiento parasitario.
Esto está pasando ahora mismo con los carteles de la información: “Tomemos las identidades de todos, metámoslas en un gran frasco, pongamos a Mark Zuckerberg encima y ¡Oh! Ups, jodimos nuestro sistema electoral. ¡Pero tenemos videos de gatos! Pero, ey, muere la democracia. ¡Pero tenemos videos de gatos!” Así que está bien, ¿no?
Entonces los carteles de la información, los carteles de pagos, el sistema electoral, que está tan centralizado que el Secretario de Estado de Georgia puede ser candidato en sus propias elecciones y robarlas al mismo tiempo. Porque tenemos máquinas de votación electrónica que funcionan tan rápido que puedes contar los votos incorrectamente en una hora, en vez de contarlos correctamente en tres días. Entonces tenemos conveniencia, porque ahora puedes tocar una pantalla. Y tocas para votar y el sistema cambia tu voto por otro y lo cuenta instantáneamente. ¡Conveniencia! Y la democracia muere un poco.
Tenemos la libertad de ignorar la mayoría de estos remotos efectos colaterales, el lado negativo que surge de la centralización, porque en este país tenemos una increíble cantidad de impulso económico. Y un trato sucio con los Sauditas que asegura que sólo vendan petróleo a cambio de dólares, que nos asegura que sigamos teniendo bajas tasas de interés. Y el resto del mundo comprará Bonos de Tesorería y podremos mantener un estilo de vida de conveniencia. Esa ilusión de que seguirá funcionando de esta manera nos permite aceptar este comportamiento y no intentar demasiado cambiarlo. No estamos en pánico, no es una emergencia.
Lo fue en 2008, pero eso se arregló, no se preocupen. No volverá a pasar de nuevo en 2019, no se preocupen. Y no ocurrirá tres veces peor porque en realidad no hayamos arreglado nada y los mismos síntomas todavía existan. No se preocupen.
Mientras ustedes no se preocupan, alguien en Argentina sí se preocupa, porque su moneda se devaluó un 45% este año. Porque ellos están viviéndolo de una manera acelerada, en un entorno en el que no pueden simplemente subcontratar su deuda al resto del mundo a cambio de petróleo y guerra. Entonces realmente sufren las consecuencias inmediatamente. Y está pasando en Venezuela, está pasando en Brasil de nuevo. Y está pasando en Turquía. Y está pasando en Ucrania. Y está pasando en docenas de otros países.
Y hasta ahora, en todos estos países, el problema ha sido que cuando tu estimado líder te dice que la razón por la que tu moneda se está devaluando y tu economía muriendo no es por la corrupción sistemática que abarca al sistema entero, el comportamiento parasitario de las jerarquías exprimiendo a la clase media y dándose un banquete con el cadáver de la economía, sino que la culpa la tienen los vecinos bolivianos que nos están saboteando, o cualquier otra amenaza externa. Pues, no sólo es tu deber patriótico utilizar la moneda, sino además tu deber patriótico es no abandonar el país. Cosa que los refugiados hacen todo el tiempo, porque no son muy patriotas. Entonces, no queda salida.
Porque hasta el 2008 no había realmente una alternativa. Ahorrar en dólares, por ejemplo, como moneda extranjera, o abastecerse de oro o guardarlo bajo el colchón, es fácil para los gobiernos frenar eso. Impedirlo, censurarlo. Y pueden hacerlo confiscándote el oro, allanando tu casa. Y si has sido visto intercambiando monedas fuertes, como monedas extranjeras, con otros, te dispararán. No se te cobrará una simple multa por delito menor. Entonces estos países pueden tomar a la población entera de rehén en estas orgías de hiperinflación.
Pero algo ocurrió en 2008. Y ese algo es Bitcoin.
Lo que ocurrió fue que por primera vez tuvimos una opción. Y esa opción no es solamente una moneda aparte. No es solamente una moneda que no puede ser confiscada, que puede ser fácilmente transferida internacionalmente, una moneda salvavidas que puede ser utilizada para que la gente a veces no necesite salir del país, pueden simplemente salir de su economía virtualmente. Comerciando con otra moneda estén donde estén y creando una microeconomía paralela. Un pequeño bote salvavidas en su comunidad que llega a conectarse con otros botes salvavidas, que pueden hacer que la vida continúe más allá de la crisis. No tienen que hundirse todos con el naufragio del Estado para ser patriotas.
Y eso es lo que está ocurriendo hoy en Venezuela, en Argentina, en Turquía. Y anteriormente en Chipre y en otros lugares. Está ocurriendo una y otra vez, a medida que la gente descubre que tienen otras opciones. Y es verdad que al día de hoy no mucha gente puede hacerlo, porque requiere un cierto nivel de alfabetización, aritmética y confianza tecnológica que no está disponible para las masas.
Pero piensen qué ocurrirá dentro de veinte años cuando un dictador de medio pelo decida tomar de rehén a una economía entera y el 20%, 25% de la población diga: “Nos vemos, me llevo mi dinero. Ya mismo.”
Y llevarse el dinero no es un acto de inversión, como vemos aquí en EEUU donde la gente dice: “Invirtamos en Bitcoin.” Como si fuesen acciones. Compremos barato, vendamos caro, llenémonos de dinero, hagámonos ricos rápido. El acto de salirse es decir: “Tomaré mi capital productivo, mi trabajo, mis servicios, mis productos y los ofreceré solamente a cambio de esta moneda. De manera que no sólo estoy simultáneamente entrando en una nueva economía y comerciando con otra gente que está conmigo: me he salido, he retirado mi participación, mi colaboración con un sistema que está roto.”
Con ese fundamento solo, esta es una tecnología que cambiará al mundo.
Pero no se trata sólo de eso. Escuchan este término, y lo habrán escuchado en aquel video y lo escucharán una y otra vez cuando hablamos de criptomonedas, cuando hablamos de cadenas de bloques abiertas con otras personas. Dirán “descentralización”, “descentralización”. Y para la mayoría de la gente es un término que no significa nada, es una palabra difusa. No tiene ningún impacto en sus vidas. Entonces, descifremos eso: ¿Qué significa? ¿Qué es la descentralización?
Descentralización significa “par-a-par”, significa “borde a borde”, significa “extremo a extremo”. Significa remover a los intermediarios. Significa reconectarnos con los demás para poder tener transacciones, interacciones. Pero no sólo con el dinero, también confianza, corporaciones y otras cosas que se posibilitan con Contratos inteligentes. Y podemos hacer estas cosas sin intermediarios.
¿Cuál es el rol que ofrecen los intermediarios? En la mayoría de los casos y mercados, el propósito fundamental de un intermediario es doble. Uno: proveer un medio para un comprador y un vendedor, o entre dos partes involucradas en cualquier tipo de transacción de confianza, de encontrarse entre sí. Crean las condiciones para que dos personas se encuentren entre sí. Eso es lo que hace Uber. Porque los conductores están ahí afuera, tú estás ahí afuera, ¿qué está haciendo Uber? Están ayudándolos a encontrarse entre sí. Esa es una buena función, sí. Pero también podríamos hacer eso con software. ¿Entonces exactamente por qué hoy, en esta era, necesitamos crear estos mercados de intermediación cuando la gente necesita encontrarse entre sí?
Bueno, la segunda razón es la confianza. Porque yo no puedo confiar en el conductor, a menos que haya algún tipo de validación, reseñas o experiencias previas. Y el conductor no puede confiar en mí, en que realmente voy a pagarle. Confianza.
Y la confianza, hasta 2009, era una función que solamente podían realizar los intermediarios, actuando en una jerarquía de supervisión. Lo cual quiere decir que yo puedo confiar en este intermediario, porque está siendo supervisado por otro intermediario, que a su vez es supervisado por otro intermediario, que, en teoría, está siendo supervisado por alguien que es el representante de un organismo electo en el que tengo alguna influencia que representa el consentimiento de los gobernados. El intermediario trabaja para mí, a través de mis representantes. El intermediario es confiable porque tiene supervisión.
En la práctica eso no es lo que ocurre. En la práctica lo que ocurre es que el intermediario se vuelve tan poderoso como para empezar a comprar a los intermediarios a su alrededor y por encima suyo. Y luego crecen y crecen y comienzan a chupar y extraer renta del sistema, hasta que eventualmente compran a la gente realizando la supervisión. Luego los congresistas trabajan para ellos y yo no formo más parte del sistema, ya no es “par-a-par”. Es “par-a-corporación-a-corporación-a-corporación-a-par”. Y quedamos fuera.
Alguien me preguntó recientemente en una charla: “¿Cómo le pagas a un tipo en la calle con Bitcoin? Si un indigente te pide una donación, no puedes pagarle con Bitcoin.”
En realidad, sí puedo. En realidad, lo he hecho. Toma quince minutos porque tuve que enseñarle a instalar una billetera y dónde gastarlos y cómo encontrar a otra gente. Así que se vuelve un ejercicio educativo levemente condescendiente, claro. Pero a veces vale la pena. Y también les doy efectivo, porque no soy un monstruo. Porque, por cierto, si decides que solamente vas a dar propinas o donaciones a indigentes en Bitcoin, eres un ser despreciable. Así de simple.
Entonces, mi contrapregunta a esta persona fue: “Dime, ¿cómo le pagas a un indigente con tarjeta de crédito?” Porque ¿cuántos de ustedes llevan suficiente efectivo como para usarlo en otra cosa que no sean propinas? No lo hacemos. Lo que hemos hecho es subcontratar nuestro comercio a estos intermediarios.
Y tengo una pregunta muy simple para ustedes: en este salón, esta noche, ¿cuántos de ustedes tienen una terminal punto de venta que acepte tarjetas de crédito? Yo sí. Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve. De trescientas ochenta personas. Lo que significa que ninguno de ustedes puede aceptar mi tarjeta de crédito. Lo que significa que ninguno de ustedes puede aceptar un pago. Pueden usar intermediarios. Tendrán que juntarlos a todos en una pequeña pirámide de intermediarios, ya saben, puedo poner a PayPal aquí, pero PayPal lo recibirá de VISA y VISA lo recibirá de tu cuenta bancaria Chase. Así que es Chase - VISA - PayPal - Chase - Yo.
Esperen… ¿cómo se metió Chase dos veces? Mierda. Yo debería estar en ese negocio. ¡En realidad no hicieron nada! ¿Qué hicieron? ¡Movieron bits por la internet! ¡Hemos estado moviendo bits por la internet durante veinticinco años gratuitamente! ¿Cómo descubrieron que esto costaba el 2% de mi transacción?
La invención de Bitcoin es sobre la descentralización, porque lo que hace es remover a los intermediarios. Y si entienden algo de la internet, todas las grandes cosas que la internet hizo se resumen en una palabra: desintermediación. Necesito poner un anuncio clasificado en un periódico para vender mis muebles a un vecino. Oh no, ya no. Adiós periódicos. Ups, desaparecieron. Una industria que existió por cientos de años ahora es una cáscara vacía. Y otras varias industrias, ¿verdad?, han caído gradualmente por este efecto poderoso de la desintermediación.
Y la desintermediación es importante porque te permite hacer dos cosas: te permite acortar la distancia entre compradores y vendedores y remover todos los puntos de fricción y control. Lo cual significa menores costos, significa servicio más rápido y significa una interacción más directa entre el proveedor del servicio y el consumidor. Para que podamos empezar a comportarnos como seres humanos, que interactúan entre sí. Si compro algo de alguien directamente, sé quién es. No necesito tres intermediarios de confianza entre medio.
La desintermediación no sólo remueve esto, sino también otro insidioso problema de los intermediarios: el control. Porque no sólo se llevarán una parte de cada cosa que haces, también empezarán a decirte lo que puedes y lo que no puedes vender. A quién puedes venderle y a quién no. A qué país puedes enviar dinero y cuál no.
Y eso sería maravilloso si ellos compartieran mis principios morales y decidieran que no, realmente no deberíamos estar enviando el 40% de nuestro presupuesto a Lockheed Martin y General Dynamics para que bombardeen gente alrededor del mundo. Tal vez deberíamos hacer otra cosa. Pero no, no tienen mis principios morales ni, aparentemente, sus principios morales. Ellos creen que está muy mal enviar dinero a Wikileaks, que no ha sido condenado por hacer nada mal, nunca. Pero está perfectamente bien enviarle una contribución a la división de Alabama del KKK. Lo cual es un problema fundamental en todas nuestras plataformas hoy día. Se han vuelto los guardianes al ser intermediarios.
Entonces, el efecto colateral no es solamente el costo del 2% en cada transacción, es la erosión fundamental de la democracia. Es la destrucción de todas las demás instituciones de las que solíamos tener el control. Ya no tenemos opción, ya no tenemos voz.
¿Y qué queda cuando ya no tenemos opción ni voz? La salida. Y podemos salir de la manera difícil, que consiste en juntarse con otras 50 personas en un botecito y cruzar el Mediterráneo. Una crisis creada por el humano. Pero, salir de la manera levemente menos difícil, es decir: “No voy a participar de esto. Me voy de tu sistema parasitario y elijo utilizar plataformas descentralizadas. Utilizo plataformas descentralizadas para mi dinero. Utilizo plataformas descentralizadas para mis pagos. Pero también utilizo plataformas descentralizadas, tal vez en el futuro, para expresarme. Para mis publicaciones. Para mi organización corporativa. Para todas las demás interacciones que requieran confianza, donde la confianza solía ser una función jerárquica y ya no lo es más.”
La confianza es ahora un protocolo.
Y cuando tenemos las herramientas tecnológicas para tomar las instituciones confiables y convertirlas en un protocolo “par-a-par”, recobramos ese control. Removemos a los intermediarios. Cortamos los flujos. Si quieres frenar a un parásito, primero debes dejar de alimentarlo.
Así que de eso se trata esto. Por eso es que la descentralización importa. Y el problema es que cuando hablo al público en Argentina, o hablo al público en Grecia, o hablo al público en Chipre, o muchos otros lugares del mundo donde no son parte del 5% de la población de este planeta que tiene nuestras ventajas, lo entienden. Ya lo han visto ocurrir dos o tres veces en una generación. Han visto qué ocurre cuando el dinero falla. Han visto qué ocurre cuando las instituciones son corrompidas, deterioradas y finalmente destruidas por estas organizaciones parasitarias.
Y estas organizaciones parasitarias siguen surgiendo porque nada ha cambiado en la arquitectura fundamental. Si la arquitectura es una pirámide alguien trepará hasta la cima. Cambiar la gente de la cima no cambia la arquitectura. La corrupción fluirá hacia arriba y ellos se corromperán también. Sólo están haciendo su trabajo.
Conozco a muchos banqueros, son buena gente, están intentando pagar sus hipotecas. Ellos también son esclavos de la deuda, la mayoría de ellos. ¿Verdad? Sólo están contribuyendo al inevitable e inexorable impulso de una maquinaria que se mueve solamente en una dirección. Sin guías morales porque no tiene moral, es una corporación. No es inmoral, es simplemente amoral. No tiene moral.
“¿Cómo incrementamos el margen de ganancias esta semana? Bueno, podemos vender tecnología de reconocimiento facial a compañías de aplicación de la ley. Después de todo, ¿qué van a hacer con eso? Ey, ¿acaso el Departamento de Policía de Oakland no mató a un montón de sus propios ciudadanos aunque ni siquiera estaban armados? Sí, pero si violan la Constitución probablemente también estén violando nuestros Términos de Servicio, así que podemos frenarlos.” ¿A quién diablos se creen que engañan? ¿En serio?
Y la gente que toma estas decisiones no es gente maligna, sólo están moviéndose inexorablemente. ¡Han visto que esta es una gran tubería! Una gran tubería de dinero que quiere tirar millones y luego millardos de dólares en reconocimiento facial y vigilancia y pistolas de descarga eléctrica y gas pimienta, drones que te bombardean con gas pimienta desde el cielo con pistolas de descarga eléctrica. Con la actitud: ¡¡Dinero!! Y le clavan la pajita. Porque sólo están tomando decisiones en un contexto local.
No puedes frenar eso diciendo: “¡Sé mejor, Amazon! Sean mejores personas, no sean malos.” Qué buen slogan. No puede arreglarse. Tenemos que cambiar la arquitectura fundamental. Y la arquitectura fundamental, la razón por la que las grandes corporaciones pueden hacer esto, es debido a la centralización. Es porque ellos han tomado la conveniencia de la “compra en un clic” y la conveniencia de compartir el perfil y todas las pequeñas microviolaciones a la privacidad y han construido un masivo cartel de la información que provee millardos de dólares, que les permite centralizarse y volverse parásitos.
De hecho son bastante bondadosos ahora mismo, pero sabemos hacia dónde va esto. Esto no va a mejorar. No va a resolverse solo mágicamente hasta que cambiemos la arquitectura fundamental.
Así que ese es el mensaje. El mensaje de la película que vimos recién. El mensaje que trae Bitcoin y la razón por la que es tan fuertemente resistido. Es porque dice: “No necesitamos tu permiso, tu regulación no está funcionando, no puedes escalar para resolver los problemas de este planeta. Porque, en un nivel muy fundamental, tu arquitectura está mal. Y la arquitectura que queremos es par-a-par, es plana, es descentralizada, es extremo a extremo. Innova desde los bordes, sin permiso. Y las innovaciones fluyen hacia arriba y son parte de las experiencias de todos.”
Esa es la arquitectura que queremos: “par-a-par”. Por eso es importante, no sólo en el dinero, en la gobernanza corporativa, en la ley, en las votaciones. Pero lo primero y más importante es que debemos matar de hambre a los parásitos. Y lo primero que debe romperse es el cartel del dinero. Y la manera de hacerlo es saliéndonos y usando dinero “par-a-par”.
Gracias.